Nace como web en Junio de 2009 con la idea de servir de ayuda sobre todo a aquellos aficionados al culturismo que necesitan de mucha información para aprender e introducirse de lleno en este mundo de las pesas.
Como su propio nombre indica, este sitio se dedica a ofrecer todo tipo de información del mundo del culturismo para que el visitante obtenga la más completa información en muchos aspectos de este deporte, desde competiciones nacionales e internacionales, a ejercicios típicos, pasando por temas como la nutrición necesaria o las posibles lesiones.
Quizá una de las cosas que más puede llamar la atención del visitante es la sección “Hoy conocemos a...”, lo cual invita al aficionado, como al nuevo visitante a sumergirse en este mundo, conociendo la vida de personas que han llegado muy lejos en este deporte con sacrificio y dedicación.
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Sucedió en Viena, en los Campeonatos del Mundo de halterofilia de 1954. Los éxitos de los levantadores soviéticos fascinaban al gran adversario deportivo e ideológico.Las indagaciones condujeron a un estímulo a la postre definitivo en la progresión del atletismo: los esteroides anabolizantes.Cuatro años después, y con Estados Unidos ya subido al vagón del nuevo remedio, la mágica píldora hacía furor. Acaso tiempo atrás el Ejército nazi experimentase con estos productos para fortalecer a sus tropas. Las peligrosas consecuencias no detuvieron su espectacular difusión. Concebidos en principio como un complemento vitamínico, medio siglo después han evolucionado tanto como los métodos para lograr su detección.LA EVOLUCION
El Dianabol
Hoy en día, los investigadores de la historia del deporte no dudan en señalar a los levantadores de pesas soviéticos como los primeros deportistas en los que se experimentó con los esteroides.Se debe recordar, no obstante, que en los Juegos Olímpicos de invierno de 1952 también se armó un gran revuelo cuando se hallaron jeringuillas en los vestuarios de los participantes en carreras de patinaje sobre hielo.
La realidad es que la Unión Soviética había debutado con éxito en los Juegos Olímpicos de Helsinki, en los que sus levantadores de pesas obtuvieron un total de siete medallas. El doctor Ziegler, entre otros, quedó impactado por aquel súbito éxito y comenzó a preguntarse si podría haber algo más que talento y esfuerzo detrás de aquellos resultados. Desde entonces, cada vez que acudía a una competición internacional trataba de aproximarse a los médicos rusos.
A su vuelta a Estados Unidos expresó a todos su convencimiento de que los soviéticos iban a utilizar el deporte como trampolín para obtener prestigio y reconocimiento internacional en aquellos años. Todo valía para alcanzar el objetivo y el elevadísimo nivel de los científicos rusos iba a desempeñar un papel decisivo.
La primera medida que tomó el doctor Ziegler fue contactar con un laboratorio farmacéutico e interesarse por la investigación en esteroides anabolizantes, los análogos de la testosterona masculina. Entabló relación con la compañía Ciba Pharmaceuticals y les convenció para que comenzaran a trabajar en la búsqueda de una molécula que fuera capaz de reproducir efectos similares a los inducidos por la testosterona. En 1958 ya estaba disponible un producto que se iba a convertir en toda una metáfora de décadas de dopaje. Su nombre comercial era Dianabol.
OCCIDENTE
El gimnasio Barbell's
Los resultados no tardaron en llegar. Corresponde a la ciudad de York, en el estado de Pensilvania, el dudoso honor de ser el primer lugar del mundo occidental en el que se experimentó con el uso de los esteroides anabolizantes en el deporte. Esta pequeña localidad, situada a 150 kilómetros al oeste de Filadelfia, se fue convirtiendo lentamente en el auténtico epicentro de la halterofilia estadounidense. Allí se encontraba un centro aún mítico para los levantadores de pesas: el gimnasio Barbell's. Años más tarde, Ziegler reconocía que en aquellos años, los halterófilos estadounidenses hacían cualquier cosa con tal de derrotar a los rusos. «Si les hubiéramos dicho que tenían que comer excrementos de ratas, lo hubieran hecho», solía comentar el médico de Maryland.
Los expertos en dopaje afirman que, en sus primeros años, Dianabol se convirtió rápidamente en la droga estrella del deporte estadounidense.Cuatro tipos de especialistas eran sus principales consumidores: halterófilos, culturistas, lanzadores de peso y discóbolos.
Un jugador de fútbol americano ha recordado recientemente que, en los albores de la década de los 60, los entrenadores y los preparadores físicos ponían a veces sobre la mesa tazones llenos de píldoras de esteroides: «¡Algunos las añadían a sus tazones de leche con cereales como si fueran azúcar!»
Precisamente por estos abusos, comenzaron a aparecer los potenciales efectos secundarios de los esteroides anabolizantes. Los jugadores que los consumían en los primeros años empezaron a desarrollar acné, pero lo peor vino después. Lo que alarmó realmente a muchos médicos fue que una década después del inicio de los tratamientos surgieron problemas graves: efectos secundarios en hígado, corazón y un aumento generalizado del riesgo de sufrir cáncer.
Aparecieron también síntomas psiquiátricos entre los usuarios de los esteroides anabolizantes. Según las declaraciones de un psiquiatra estadounidense, hubo homicidios relacionados con los impulsos de violencia que generaban los esteroides.
El doctor Ziegler quedó horrorizado. Poco antes de su muerte, en 1984, el hombre que importó los anabolizantes al deporte occidental resumía en una simple frase sus pensamientos: «Ojalá nunca lo hubiera hecho».
LA PREHISTORIA
El Ejército nazi
Cuando John Ziegler viajó a la ciudad de Summit (Nueva Jersey) para contactar con el laboratorio que habría de sintetizar el Dianabol, se topó de golpe con un nuevo descubrimiento. Durante años se había especulado acerca de la posible existencia de investigaciones por parte de los médicos del Ejército nazi con vistas a mejorar el rendimiento físico de sus soldados en la II Guerra Mundial.
En sus visitas a los laboratorios Ciba, el doctor Ziegler halló las pruebas. Allí estaban los impresionantes registros de todas las investigaciones de los científicos alemanes en el campo de las hormonas masculinas. Habían sido confiscados por el ejército americano al acabar la guerra.
Todo indica que probablemente los primeros esteroides fueron desarrollados por farmacólogos de la Alemania nazi durante la contienda bélica. Estas primera moléculas derivadas de la testosterona habrían sido empleadas para dotar a las tropas alemanas de una mayor agresividad en la contienda e incrementar su fuerza muscular.La gran ironía es que estos anabolizantes se emplearían años más tarde, esta vez con una razón médica justificada, para la recuperación de los debilitados cuerpos de los supervivientes de los campos de concentración de Hitler.
ESPAÑA
El ciclismo
Bernardino Lombao, actual preparador físico del presidente del Gobierno y entrenador de atletismo desde los años 50, recuerda a la perfección su primer contacto con el dopaje. Pudo comprobar que el problema ya existía en el ciclismo español hace medio siglo. «Fue en los Juegos del Mediterráneo de 1959. Se disputaban en Beirut y recuerdo que estábamos en un cóctel en la embajada de España. Se me acercó Dalmacio Langarica, que en aquel momento era el seleccionador nacional de ciclismo. El hablaba de las sustancias que tomaban los ciclistas y me preguntó:
-Y a los atletas, ¿qué les dais?
-No toman nada. ¡Si acaso una centramina cuando tienen exámenes, para que puedan estudiar y no se duerman!
En cualquier caso, conviene dejar claro que, desde el punto de vista ético, hay una pequeña diferencia entre los deportistas que se dopaban con esteroides a mediados del pasado siglo con los que lo hacen hoy en día. Nadie pensaba en aquellos años que los esteroides fueran dañinos. Eran percibidos simplemente como un suplemento nutricional más, algo similar a unas potentes vitaminas.Además, los médicos de los equipos estaban autorizados a recomendar con toda libertad esteroides anabolizantes como una ayuda suplementaria para recuperarse de los esfuerzos del entrenamiento.
Su eficacia como sustancias potenciadoras de la fuerza y la explosividad comenzó a difundirse con rapidez entre los deportistas. Los jugadores de béisbol y, en especial, los de fútbol americano comenzaron a utilizarlos de forma masiva.
Precisamente uno de los pupilos de Lombao fue Rafael Blanquer, el primer español que consiguió saltar más de ocho metros en longitud. Y el valenciano tuvo una curiosa anécdota en relación con el dopaje, hace ya más de 30 años.
En un Europeo de pista cubierta, Blanquer se clasifica entre los primeros pero no consigue la victoria. Meses después recibe la visita en Valencia del saltador alemán Baumgartner, que pasaba unos días de vacaciones en las costas del Mediterráneo. En plena conversación, de repente, le hace entrega de la medalla de oro que había conseguido derrotando al valenciano y le dice:
-Tómala, es tuya. Tú eras el único atleta limpio en esa final.










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