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En busca del cuerpo perfecto en un deporte extremadamente sacrificado. El bilbaíno Eduardo Urrutikoetxea, a sus 36 años, hace de su vida una lucha constante contra sí mismo. Amante del deporte, sus brazos se acostumbraron a las pesas desde bien joven. Su primer contacto con el culturismo fue con 20 años, cuando comenzó a competir. Poco tiempo después lo dejó, pero continuó entrenando. Hace dos años, después de preparar unas oposiciones, se quedó en "buena forma" y decidió volver. "Tuve la suerte de ir a cuatro campeonatos y gané tres. Tras ello, me animé a dar el salto a otros más importantes y he conseguido unos resultados que no me esperaba", afirma el deportista.

Lo cierto es que Eduardo, en pocos meses de preparación, venció el torneo Vasco-Navarro y se proclamó Campeón de Euskadi, en 2009. Este año los logros han continuado, ya que se ha subido a lo más alto del podio en el Campeonato Norte de España y en el Olympia, torneo clasificatorio para el Mundial en el que terminó tercero. Esto le llevó a formar parte del combinado nacional en el Campeonato del Mundo, celebrado el pasado fin de semana en Murcia. Eduardo, el único vasco de la competición, logró hacerse un hueco entre los seis mejores culturistas de su categoría y pasar a la final. "El nivel era altísimo. Quedé quinto, por detrás de gente que ya sabe lo que es tener los mejores músculos del planeta, y que vive de ello", subrayó. Satisfecho de su debut en una competición mundial, el bilbaíno quiere seguir subiendo peldaños. "No veo difícil quedar más arriba en el Mundial. No campeón, porque el belga está por encima de todos los demás, pero sí más arriba", declaró.

Urrutikoetxea compite en Fitness o Culturismo Clásico. Éste se diferencia del convencional en que todos los participantes deben de tener un peso concreto, con respecto a su altura. Sus cuerpos son más atléticos, buscan unas proporciones, una estética. La perfección. Para llegar a ella, el reglamento sólo les permite dos kilos por encima de su altura. Eduardo compite en la categoría de más de 1,75 metros. Al medir 1,78, debe pesar 80 kilos como máximo en el momento del pesaje anterior a cada prueba. "Para entrar tengo que exprimir el cuerpo, competir deshidratado y comer muy poco. Al no ingerir hidratos estás sin energía, hasta el límite de que a veces te cuesta andar e incluso hablar. Es una auténtica guerra psicológica contra uno mismo", declara. Todo ello con el fin de encandilar con las poses y posturas a un jurado que valora las proporciones, la definición muscular y la simetría de sus músculos.

Mucho sufrimiento antes, pero también después de cada torneo, ya que el cuerpo coge kilos y sufre una transformación en muy poco espacio de tiempo. "Tras la competición, cuando empiezas a comer y a beber, casi todo es agua y el organismo, que es inteligente, lo almacena todo y se suele tener un efecto rebote. Ese agua que tú bebes no la expulsas y tienes una gran retención de líquidos. Yo esta vez es la que más he engordado, e incluso estoy preocupado. He cogido 7 kilos", explica el bilbaíno, quien afirma que hay gente que ha llegado a engordar 22 kilos en tres días, con su consecuente riesgo para la salud.
Estilo de vida

Sin duda, el culturismo es un estilo de vida. Un deporte que te obliga a vivir por y para él. Por ello, Eduardo lleva una estricta alimentación. Ésta, según se acercan las competiciones, se limita únicamente a pechuga de pollo. "Todas las tomas, desde que te levantas, siete comidas, son la misma cantidad, en torno a 300 gramos de pollo a la plancha, sin sal. Luego cada ciertos días tomamos una pequeña carga, algo de arroz para que el organismo no se acostumbre a la misma cantidad de comida y rompas un poco. De disfrutar de la comida te tienes que olvidar. Comes porque hay que comer y lo que hay que comer", declara Eduardo, quien entrena todos los días una hora de pesas y dos de cardio, entrenamiento aeróbico.

El campeón de Euskadi de culturismo es consciente de que el consumo de sustancias prohibidas le ha hecho mucho daño a este deporte. "El camino es más fácil con ello, se sufre menos. El culturismo es uno de los deportes que se lleva toda la fama en cuanto al consumo, que aunque en muchos otros también haya, en este parece que es más evidente. Yo prefiero el camino duro. Se pueden conseguir resultados muy parecidos sin tomar nada", declara.

A pesar de los éxitos, el alto sacrificio ha llevado a Urrutikoetxea a pensar muchas veces en dejarlo. "Este deporte afecta mucho a lo que es la vida social y familiar, porque te limita a hacer un montón de actividades en torno a la mesa. Es muy duro para mi familia, sobre todo para Sara, mi mujer, que es mi máximo apoyo. Ella sufre como yo, pero no obtiene ningún resultado", confiesa.


Fuente: elcorreo.com

About Daniel Torres

Amante del deporte y del fisicoculturismo, entrenador y profesor de culturismo.
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