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Las mujeres son más sensibles que los hombres ante determinados medicamentos. Acá ocurre, por ejemplo, con los antihistamínicos (tenfenadrina, astemizol), con ciertos antibióticos (eritromicina), con algunos antiarrítmicos (quimidina, d-sotalol) y con varios otros fármacos que bloquean el flujo de potasio e influyen en los ritmos cardíacos.

De acuerdo con datos estudiados por la Food and Drug Administration (organismo del gobierno estadounidense que aprueba alimentos y medicamentos), la diferencia específica es que las mujeres son más susceptibles a las arritmias mortales, debido a que el flujo de potasio en su corazón es distinto del de los varones. 

Por ese motivo, los científicos sugieren que cada fármaco sea investigado de manera específica y diferenciada en los varones y en las mujeres, ya que entre los dos sexos existen diferencias en cuanto a la metabolización de los medicamentos. La arritmia ventricular a la cual las mujeres resultan más vulnerables por motivos como los apuntados es la que se conoce como torsades de pointes. 

Aunque más que aprenderse este nombre de memoria lo que importa es estar prevenida respecto de los fármacos a ingerir (y ni hablar de automedicación en estos casos).



About Daniel Torres

Amante del deporte y del fisicoculturismo, entrenador y profesor de culturismo.
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