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"La espina bífida oculta o inaparente es un hallazgo radiológico que suele aparecer generalmente en un chequeo médico convencional, explica el médico traumatólogo Antonio Walter Bosio. No presenta síntomas, no causa dolor y tampoco representa un descubrimiento que deba preocupar a la población. Se suele encontrar en la quinta vertebra lumbar o la primera sacra. Muy diferente es el caso, de los recién nacidos con espina bífida. Una patología genética vinculada al campo neurológico, muy excepcional y de atención médica especializada".

Precisamente a esta afección se refiere el gráfico adjunto cuya fuente es la Asociación de Espina Bífida e hidrocefalia de los EE.UU., en el mismo se explica que el 10% de las personas puede tener espina bifida oculta, defecto no aparente de la columna vertebral o el tubo neural en el que las vértebras no se forman adecuadamente. Como bien explica la Asociación, suele no diagnosticarse hasta ser encontrado accidentalmente al realizar algún estudio a raíz de otro problema a comienzos de la edad adulta y los médicos a veces no informan al paciente dado que raramente resulta severo, coincidiendo con lo afirmado por el especialista platense. El gráfico es explícito y acaso no merece una explicación. Allí se indica que la columna tiene treinta y tres vértebras, protectoras de la médula espinal -sistema de comunicación del cuerpo- y que dan sostén a los músculos. Se advierte que tanto la columna como la médula, se desarrollan entre los días 14 y 25 de gestación.

LA ESPINA BIFIDA

La espina bífida, motivo de la nota, es fácilmente identificable en los adultos por signos visibles tales como un lunar, una marca de nacimiento, hoyos o un grupo de pelos ubicados a lo largo de la columna. Su forma más común es un pequeño defecto en una vértebra que suele carecer de efectos importantes y por lo tanto, aunque es visible, no se la diagnostica. En algunos casos se trata, no obstante, de dos o más vértebras comprometidas o médula soldada a la columna que puede provocar una sensibilidad reducida y debilidad en piernas, problemas de coordinación y control de la mano y también, problemas de vejiga e intestinos.

La presencia de espina bífida oculta en alguno de los progenitores puede aumentar el riesgo del embrión de desarrollar formas más serias de espina bifida de origen genético, e hidrocefalia. Es poco común y es detectable.

Entre las formas más graves, la más frecuente es la mielomeningocele. La malformación de la médula produce discapacidades severas, entre ellas parálisis y daño cerebral.

Pero la más rara de espina bífida es la meningocele. En estos casos, si el tejido nervioso de la médula espinal permanece intacto, el defecto se podría reparar mediante cirugía y puede no producirse una discapacidad seria.

Debido a todo ésto, se aconseja entre otros tratamientos, ingerir en dosis recetadas por el médico, un suplemento de ácido fólico durante al menos un mes antes de la concepción y durante las primeras 12 semanas de embarazo, dado que de esta manera se pueden evitar los defectos del tubo neural en hasta el 72% de los embarazos "de riesgo".

About Daniel Torres

Amante del deporte y del fisicoculturismo, entrenador y profesor de culturismo.
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