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Comenzó la cuenta regresiva para el verano y ya es hora de encarar un deporte acuático. Un repaso por los beneficios de la natación y sus prácticas asociadas

La natación es un deporte muy completo en el que participan casi todos los grupos musculares del cuerpo. Practicado a una intensidad media, permite aumentar la capacidad de ejercicio y la fuerza, mejora la movilidad y conseguir una mayor agilidad. En el agua, el 70-80% del peso corporal se amortigua, por lo que facilita los movimientos y aumenta la flexibilidad articular. Esto es una gran ventaja para las personas con sobrepeso o limitaciones físicas: se pueden mantener a flote con un bajo costo de energía y disminuye la sobrecarga sobre sus articulaciones, lo que reduce el riesgo de lesiones.

La natación puede ser un ejercicio fácil cuando no se practica a una alta intensidad. A un ritmo lento y uniforme, aproximadamente a una intensidad del 40 al 60 por ciento de la Frecuencia Máxima Prevista (FCMP), está indicada para los más mayores y para mujeres en el segundo tercer trimestre de la estación.

Los llamados "ejercicios de agua" se realizan en grupo, en agua templada (superior a los 30º) y son efectivos como calentamiento previo a la natación y como sesión de gimnasia. Están especialmente indicados para aquellos que no saben nadar (evitan el estrés del aprendizaje) y para las personas con problemas físicos. Son eficaces para aumentar el tono muscular y mejorar la condición física.

En general, la natación está recomendada para individuos de todas las edades y capacidades físicas. Realizada de tres a cinco sesiones semanales, de 20 a 60m. por actividad y a una intensidad entre el 65 al 85% de su FCMP produce efectos beneficiosos para el corazón y los pulmones. Se debe elegir el estilo de natación más cómodo para evitar el cansancio prematuro y los gestos articulares incorrectos.

El estilo braza es el que más músculos mueve; el crowl o libre es el más enérgico y rápido; el estilo espalda, el menos aconsejado para principiantes pero el de mayores beneficios para personas con problemas de espalda, y el estilo mariposa es más duro y menos aconsejado por sus posiciones forzadas de espalda.

Otro aspecto a tener en cuenta es la temperatura del agua. La conductividad térmica del agua es mayor que la del aire y, por eso, el cuerpo puede perder calor rápidamente. La piel suele estar a 33º y se ajusta rápidamente a la temperatura del agua: en pocos minutos llega a un equilibrio con ella. A una temperatura de agua confortable (35º) se produce un calentamiento de los órganos vitales. En agua fría, se produce un enfriamiento progresivo. Por ello, la temperatura ideal para aprender a nadar es de 30º y para la natación recreacional de 26 a 28º. En ambientes muy secos y calurosos conviene abundantes líquidos antes y después de nadar.

Las Recomendaciones:

Evitar los cambios bruscos de temperatura en las personas mayores o con enfermedades cardiovasculares, por su facilidad para sufrir enfriamiento o hidrocución (parada cardíaca respiratoria por inmersión en agua fría). Es preferible que acudan a piscinas cubiertas climatizadas. En las épocas estivales deben evitar la exposición prolongada al sol antes de la inmersión.

Procure no nadar después de comer. Aunque el esfuerzo físico no interfiere necesariamente con el proceso digestivo, está descrito un reflejo gastrocoronario (constricción de las arterias que riegan el corazón por aumento de presión intragástrica). No obstante, aunque los sujetos sanos pueden nadar después de comer sin peligro, es mejor guardar las precauciones debidas.

About Daniel Torres

Amante del deporte y del fisicoculturismo, entrenador y profesor de culturismo.
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