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Según los expertos cuatro efectos:

1º: aumento rápido de masa muscular, a base de anabolizantes y disminución de la grasa.

2º: mayor resistencia a la fatiga por acción directa al corazón y el metabolismo (adrenalina), por reducción del dolor (analgésicos, estimulantes) o por el refuerzo de la confianza y en consecuencia de la capacidad de arriesgarse (drogas psicoactivas).

3º: incremento de la oxigenación de los músculos, lo que se consigue sobre todo aumentando la densidad de los glóbulos rojos en sangre.

4º: disminución del ritmo cardiaco para soportar mejor el esfuerzo. En este sentido, algunos productos no dopantes están prohibidos, dado que ocultan la presencia de los que sí lo son en los controles.

La Agencia Mundial Antidopaje tiene una lista (la última entró en vigor en enero de este año), en la que se recogen las sustancias y métodos prohibidos en todo momento, tanto en competición como fuera de ella. Hay cinco grandes grupos de sustancias: los anabolizantes, las hormonas de crecimiento y afines, los Beta-2 agonistas en determinadas concentraciones, los moduladores de hormonas y los diuréticos y otros agentes enmascarantes.

En cuanto a los métodos prohibidos son aquellos que aumentan la transferencia de oxígeno, los que suponen una manipulación física o química y el llamado dopaje genético.

Además de todas las anteriores, ya solo durante la competición se prohíben los estimulantes, los narcóticos, los cannabinoides y los glucocorticosteroides. En caso de que se utilice alguno de ellos como uso terapéutico el deportista debe rellenar un formulario de uso. En ciertos deportes, además, hay una serie de sustancias prohibidas en competición.

About Daniel Torres

Amante del deporte y del fisicoculturismo, entrenador y profesor de culturismo.
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