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Marcela tiene 21 años, es bastante buena en la cama, pero hay una cosa de la que nadie puede convencerla. Se niega a practicar sexo oral. Dice que no sabe hacerlo y que probablemente sea asqueroso. Cada vez que alguien le saca el tema, contesta: "No, terminala." ¿Cómo se puede iniciar en el sexo oral a una chica que no desea practicarlo?

Es un problema común entre las mujeres, especialmente las jóvenes. El mejor consejo es tratar de educarla para tener sexo oral, y hacerlo brindándole información clara. Es preciso crear una atmósfera clara con tu novia en relación a este problema. Porque uno de los mayores inconventientes que se les presentan a las mujeres que intentan dominar las técnicas del sexo oral es su tendencia natural a experimentar arcadas cuando un objeto extraño penetra en la garganta.

Es preciso comenzar lentamente. Ella deberá superar esta tendencia relajando completamente la garganta. También es importante que mantenga la relajación durante toda la sesión. Si tenés que mantenerte perfectamente quieto durante unos minutos hasta que ella encuentre la posición más cómoda, proponele que envuelva todo el pene con su mano y que apenas lama o succione la cabeza y parte del cuerpo. No la presiones para que se introduzca todo el pene en la boca, y no esperes que demuestre la experiencia de las mujeres que ves en las películas pornográficas.

En esta etapa conviene que le muestres cuál es el área más sensible de tu pene, que generalmente se sitúa donde el anillo (o corona) de la cabeza y la piel se unen por debajo. Si ella consigue concentrarse en esta zona, no pasará mucho tiempo antes de que experimentes un orgasmo. Y si el problema es el gusto del semen, entonces podés solucionarlo comiendo alcauciles. ¿Qué loco no? Científicos de la Universidad de Yale descubrieron que estos eróticos hors d'oeuvre realzan el sabor de lo que se come después. Si sabés qué tipo de bebida le gusta, por ejemplo, Amaretto, Irish Cream de Bailey, es buena idea mojarse el pene con este licor.

No la presiones demasiado para que complete el acto las dos primeras veces. Lo peor que podés hacer en este momento es obligarla a provocarte un orgasmo. Dejala que vaya a su ritmo, reconfortándola constantemente con gemidos, acariciándole el pelo o la espalda y diciéndole lo bien que te hace sentir.

Una vez que ella supere el temor inicial, el proceso será más fácil la segunda y la tercera vez. Cuando sepa que puede ser inventiva, se sentirá más cómoda y suelta.

About Daniel Torres

Amante del deporte y del fisicoculturismo, entrenador y profesor de culturismo.
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