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Cuál es la demanda cardiovascular de las prácticas más comunes, quiénes las pueden enfrentar y los recaudos que hay que tener en cuenta antes de tirarse al agua

VELA. En el deporte o arte de la vela se requiere un esfuerzo físico y psicológico importante para desarrollar las actividades sobre un móvil flotante que se impulsa gracias a la acción del viento sobre las velas. En las regatas o competiciones hay dos modalidades: la vela ligera y las embarcaciones de crucero, compitiendo éstas últimas en grandes travesías.

Es un deporte que requiere una ligera demanda cardivascular, con intensas contracciones isométricas de los músculos implicados (miembros superiores y espalda). La vela, como deporte de ocio, tiene un bajo costo energético y no requiere una condición física especial más allá de un buen tono muscular y flexibilidad en articulaciones para evitar las lesiones lumbares y disminuir los dolores articulares secundarios a una posición estática mantenida.

Por el contacto con el agua es importante llevar una indumentaria adecuada, sobre todo durante la etapa de iniciación en vela ligera. Esta actividad no está recomendada en personas hipertensas o con cardiopatías no controladas debido al aumento de la tensión arterial y frecuencia cardiaca, que se producen sobre todo en condiciones climáticas desfavorables (fuertes vientos, etc.). La vela no tiene edad límite si se practica acompañado, con elementos de seguridad mínimos como el salvavidas y el arnés, se mantiene una buena hidratación y se usan protectores solares que eviten las quemaduras. Ahora bien, después de los 60 años no se aconsejan las prácticas largas de cruceros, pues suele haber mayor riesgo de accidentes traumáticos, enfriamientos, cólicos y trastornos electrolíticos por insolación, y esfuerzos continuados.

WINDSURF. El windsurf se remonta al siglo XV: era un ceremonial místico-religioso cuya práctica estaba reservada a los príncipes hawaianos. Hoy, ha perdido sus aspectos místicos pero no su atractivo. Requiere un moderado esfuerzo cardiovascular por el esfuerzo psíquico y el trabajo muscular, preferentemente isométrico, sobre todo en los brazos y músculos del tronco, asimismo se necesita una gran habilidad y destreza. Los esfuerzos isométricos citado producen un aumento de la tensión arterial, por lo que se desaconseja su práctica en personas con hipertensión no controlada y cardiopatías obstructivas.

Las lesiones más comunes -añadidas a las propias del medio acuático, como la hipotermia- son las distensiones o roturas musculares, quemaduras, ampollas en manos y pies, contusiones, dolores de espalda por la posición y en extremidades inferiores.

ESQUI. Practicado de manera recreativa durante el verano es un deporte de ligero-moderado esfuerzo cardiovascular con un costo energético moderado. Para deslizarse sobre el agua el esquiador necesita desarrollar un importante trabajo isométrico del tronco y brazos y tener un buen equilibrio y alta coordinación de movimientos.

Es indispensable que toda persona que se inicie sepa nadar. Se requiere una condición física aeróbica para realizarlo en óptimas condiciones, retrasar la fatiga y evitar accidentes debidos normalmente al enfriamiento muscular. A estas particularidades se suman los problemas derivados de su práctica en el agua.

No es aconsejable que las personas con hipertensión no controlada, cardiopatías obstructivas o valvulopatías con insuficiencias de grado moderado-severo elijan este deporte. Tampoco se recomienda para los mayores de 65 años, aunque el estado cardiovascular lo permita, ya que a esta edad los accidentes en el agua pueden provocar con mayor frecuencia apnea, taquicardias, lipotímias y dolores epigástricos así como accidentes traumáticos (lesiones vertebrales, de rodilla...).

About Daniel Torres

Amante del deporte y del fisicoculturismo, entrenador y profesor de culturismo.
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