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El culturismo femenino se enfrenta a nuevos deportes que toman distancia del desarrollo muscular. Cuál es el rumbo a seguir, a qué apunta cada uno y una polémica que recién comienza

Escribe: Cristina Musumeci (*)

El culturismo femenino fue un movimiento muy fuerte y transgresor para la mentalidad de las dos últimas décadas del milenio. Vaya a saber qué sensación de amenaza produce para algunos, que se intenta hacerlo fracasar quitándole prensa y sustituyéndolo por una nueva creación: el fitness.

Pero como todo lo que tiene que ver con la mujer y su posibilidad de desarrollar músculos sigue sin ser resuelto en la mentalidad moderna y globalizada, se sigue postergando la resolución del problema creando sucesivos deportes.

Al fitness se le está exigiendo unas coreografías tales que, inevitablemente, va en detrimento de una buena musculación simétrica y masiva para convertirse en otro deporte que se aleja del desarrollo muscular.

Y otra vez la pregunta de siempre: ¿qué se busca juzgar en la mujer? No se termina de lograr un acuerdo en los códigos de juzgamiento del fitness, que ya se necesita crear otro nuevo deporte: el model quest en Etados unidos o el fitness figura en España. Por supuesto nuestro país hará lo propio a su tiempo.

Si al culturimos se le contrapone el fitness por una custión de masa muscular, y a éste se le contrapone el fitness figura por una custión coreográfica, ¿no sería bueno detenerse a reflexionar qué es lo que realmente se está buscando?

Entonces, definamos bien cada una de estas ramas, qué códigos de juzgamiento adoptaremos para cada una, en cuál puede y quiere participar cada atleta. Porque lo mismo que sufrí yo yendo a los mundiales a lo largo de diez años (la exigencia de ir más musculada un año, menos otro; con estrías o menos estrías musculares; con venas a la vista o sin ellas; valorando si es linda la cara según la subjetividad del juez de turno), lo van a sufrir las atletas hoy nada más ni nada menos que multiplicado por tres diferentes deportes que tienen en común la controvertida "masa muscular femenina".

Que haya tres disciplinas nuevas para la mujer no me molesta, al contrario, es algo que enriquece y halaga. Lo que es muy injusto para la psiquis femenina es no saber con claridad qué se juzga en cada una. Ya en Estados Unidos está teniendo, aparentemente, confusiones con los resultados de juzgamiento del fitness. En España, en tanto, veo un poco más de claridad en los distintos conceptos.

Ahora yo me pregunto, este nuevo fitness (fitness figura) sin coreografía ¿será un reeditar del culturismo de la década del ochenta?, ¿otra vez habrá que ponerle freno a la mujer después de diez o veinte años?, ¿quién pone los frenos actualmente, el mercado o los creadores de mercados?

Esto de que la mujer siempre desconcertó al hombre viene desde la época de Adán y Eva, pero atención, porque las chicas tienen que competir hoy. Entonces, seamos claros.

(*) Cristina Musumeci es jueza internacional y personal trainner.

About Daniel Torres

Amante del deporte y del fisicoculturismo, entrenador y profesor de culturismo.
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