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Después de la primera oportunidad que me brindó Fede Lafuente al escribir en BodyFitness ha pasado algún tiempo. Las obligaciones cuotidianas de hoy en día hacen que cada vez sea menor el tiempo que podemos dedicar a cuestiones extra laborales, pero también he de reconocer que me había gustado la experiencia y por ello lo tenía aparcado, aunque no abandonado, en "tareas pendientes".

No soy escritor por lo que no me resulta fácil encontrar siempre las palabras adecuadas, y hallar un tema que pueda resultar interesante sin caer en la repetición es tarea cada vez más difícil.

Pero además, en esta ocasión, quisiera entrar en un debate escabroso y que puede resultar polémico. Intentaré tratarlo del mejor modo que sepa asumiendo que al partir siempre de mi humilde opinión personal siempre habrá quien no la comparta, pero deseo por ello que no se sienta nadie ofendido.

El tema en cuestión surge del temor que tengo a que en los años venideros mi deporte dorado, el culturismo de competición, acabe en peligro de extinción (sino lo está ya) o desaparezcan por completo algunas categorías en nuestro país.

La idea surge del recuerdo de los campeonatos que se celebraban hace más de una década cuando no era más que un niño ilusionado y fascinado con las imágenes que quedaban grabadas en mi retina y que aún continúan ahí, en la memoria. En esos días pasados era corriente ver aparecer categorías de principiantes con más de 15 atletas, varias categorías de júnior y otro tanto en las categorías de pesos más ligeros.

Es lógico que viviendo en una sociedad competitiva, el nivel de los competidores vaya en aumento año tras año, pero eso no resultaría para mí ningún problema si no fuera por el hecho de que a medida que el nivel va ascendiendo, el número de participantes ha ido decreciendo.

Mis preguntas surgen en el momento en que se presenta como una genial idea novedosa el bodyfitness masculino y femenino. En ese momento es todo un avance y en breve aparecen categorías con más de 15 atletas en la plataforma. La novedad no solo pretende ser una alternativa a los deportistas sino además una buena herramienta de marketing frente a la sociedad de consumo que nos tiene a nosotros, los culturistas, de algún modo marginados.

En el caso del bodyfitness femenino es una doble opción para las mujeres donde, por una parte, se abre un amplio camino para las musculadas que no pueden o no quieren continuar con el tristemente agonizante (y por mi parte admirado y respetado) culturismo femenino, y por otra, una puerta alternativa para las chicas que no están a la altura de poder realizar las complejas coreografías que el Fitness atlético exige.

Todos conocemos los problemas existentes hoy en día en la valoración del bodyfitness femenino… pero ese es tema para otro artículo.

Pasemos al bodyfitness masculino donde en sus inicios, si no recuerdo mal, se establecieron dos categorías en relación a la talla, donde en la baja el peso podía superar hasta 2 kilos sobre los cm. de talla por encima del metro, mientras en la alta el peso podía llegar hasta los 4 kilos.

Es a partir de ese momento cuando de un día para otro empezamos a ver verdaderos culturistas con "shorts" sobre el escenario mostrando los 4 perfiles. Esa nueva alternativa que pretende introducir a los nuevos atletas llegados al mundo de la competición se convierte, sin apenas darnos cuenta, en la alternativa para los culturistas que, por motivos en los que no entraré, bajan algo su peso y cambian su bañador de competición por el short de Fitness figura o bodyfitness.

Desde ese preciso instante, nuestros directivos, conscientes del fracaso, toman medidas en las cuales hasta la fecha el bodyfitness masculino se basa tan solo en una categoría única donde el peso no puede superar los cm. de talla por encima del metro.

Llegados a este punto parece ser que el problema queda solucionado, con algunos altibajos por una simple problemática de criterios en las puntuaciones que poco a poco se intentan solucionar.

Mi preocupación regresa cuando nos ponemos a observar los nuevos eventos, ya sean de carácter regional o nacional, donde seguimos con categorías de bodyfitness masculino que a menudo superan la quincena y requieren previamente una eliminatoria, a categorías de pesos bantam y ligeros inexistentes o casi inexistentes, ocurriendo lo mismo con los júnior.

Y yo me pregunto ¿Dónde están estos atletas? ¿Cabe la posibilidad de que no hayan desaparecido sino que estén compitiendo en bodyfitness? ¿Realmente está siendo el bodyfitness la respuesta a la continuidad del culturismo de competición o por el contrario acabará absorbiendo y asesinando el culturismo que hemos conocido? ¿Qué podemos hacer para recuperar esas categorías de culturismo en peligro de extinción?

Sinceramente, hecho de menos esas categorías donde el objetivo estaba más claro, donde los atletas podía lucirse en todo su esplendor ejecutando las poses de doble bíceps, expansión dorsal, etc. , donde podían gozar de uno de los momentos más intensos y emotivos para el culturista de competición: la rutina de pose libre donde el atleta ocupa todo el centro de atención frente al público.

Sí, se que algunos de vosotros estaréis pensando en la modalidad de Fitness figura o bodyfitness que existe en asociaciones donde el atleta sí ejecuta las poses obligatorias conocidas por todos. Entonces me viene a la cabeza la pregunta evidente ¿dónde está entonces la diferencia entre esos atletas de Fitness y los otros de culturismo? ¿Quizás en la condición de ser más "naturales"? permitidme dudarlo.

Tengo algunas respuestas concretas aunque no puedo generalizarlas, así que os invito a que vosotros mismo hagáis también la reflexión y halléis vuestras propias conclusiones (…)

Un saludo,
Xisco Serra

About Daniel Torres

Amante del deporte y del fisicoculturismo, entrenador y profesor de culturismo.
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