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La fibra es un componente indispensable en la alimentación diaria. No sólo se la utiliza como reguladora del proceso gastrointestinal sino que además reduce el colesterol, ayuda a prevenir enfermedades y disminuye el riesgo de sufrir ciertos tipos de cáncer. Por eso le contamos en qué alimentos se la encuentra y cómo consumirla.

Hace ya un tiempo que las fibras se ganaron un espacio en todo plan de alimentación que se precie. Ya nadie puede ignorarlas, todos escuchamos a los expertos hablar de ellas y los rótulos de muchos de los productos que encontramos en las góndolas nos endilgan con orgullo qué porcentaje de fibras contiene cada porción de ese alimento. Y es que los estudios científicos de los últimos años confirmaron lo que ya se sabía por experiencia: los alimentos ricos en fibras reducen el colesterol, ayudan a evitar el estreñimiento y hasta poseen ciertas propiedades que ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

¿Qué son las fibras?

La fibra alimentaria es la parte de las plantas comestibles que no puede ser digerida por el aparato digestivo de los seres humanos. A pesar de no proporcionar nutrientes, esta sustancia resulta esencial para la salud y nos ayudan a sentirnos mejor. Existen dos tipos principales de fibra: soluble e insoluble. La fibra soluble es aquella que se disuelve en agua y forma un gel en el intestino, lo que permite la absorción más uniforme de la glucosa en el aparato digestivo, evitando el estreñimiento. También contribuye a disminuir el nivel de colesterol sanguíneo al reducir su absorción. La fibra insoluble o cruda no se disuelve en agua sino que la absorbe. Para que se entienda mejor: funciona como una esponja. Las verduras, las frutas, los cereales y las legumbres contienen ambos tipos de fibra, y es importante asegurarse de incluir ambas en nuestra dieta cotidiana.

Los alimentos con mayor contenido de fibras son: Los panes y las galletitas de salvado y de centeno; las frutas, especialmente damascos, frutillas, manzanas, duraznos, naranjas, limón y sandía; las legumbres, y entre ellas sobre todo las arvejas, los porotos y las lentejas; verduras variadas como apio, berenjenas, brócoli, cebolla, repollo, espárragos, espinacas, lechuga, pepinos, pimientos y hongos.

About Daniel Torres

Amante del deporte y del fisicoculturismo, entrenador y profesor de culturismo.
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