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Sustancias phohibidas y sustancias dopantes

Existen diversas listas de sustancias prohibidas para los deportistas en competición. Corresponden a los acuerdos adoptados por las federaciones nacionales o internacionales... pero no quiere decir que todas estas sustancias tengan un efecto doping. Entonces ¿por qué se incluyen?.

Muchas de estas sustancias pueden emplearse no por su efecto farmacológico, si no por que interfieren y enmascaran las analíticas que se realizan a los deportistas para controlar que no estén dopados. Por ejemplo, los derivados del opio y la morfina están prohibidos en el deporte de competición, ya que aumentan el umbral del dolor, y permiten continuar con el ejercicio aún estando lesionado, o cuando se han superado los límites del agotamiento. Sin embargo, hay derivados del opio cuyo efecto analgésico es nulo, (como la loperamida) pero son de gran utilidad en el tratamiento de otros problemas (como los procesos diarreicos). Como son derivados unos de otros, y tienen estructuras químicas muy parecidas, es muy difícil distinguirlos entre sí en un análisis de orina o de sangre. Por tanto en ocasiones es difícil distinguir si un deportista está tomando un medicamento por un problema de salud, u otro similar con clara intención de hacer doping. En consecuencia, en algunas listas de sustancias prohibidas se incluyen la loperamida (y otras sustancias en su mismo caso) aunque no posea el más mínimo efecto doping. Por está razón, algún deportista de élite ha tenido más problemas de los habituales para recuperarse de alguna afección gastrointestinal durante la competición... (algunos miembros de la selección española de futbol durante el Mundial de Méjico, o Périco Delgado en uno de los últimos Tours que disputó).

Anécdotas aparte, el problema puede surgir cuando los aficionados al deporte consumen alguno de estos medicamentos con la esperanza de que las cause algún tipo de efecto.

Sustancias que se utilizan en el doping

Son muy numerosas las sustancias que se utilizan como doping en los deportistas. Casi todas están bien estudiadas a nivel farmacológico y se conocen de sobra sus efectos perjudiciales. Por desgracia, hay un pequeño porcentaje de sustancias que circulan entre las revistas, libros y páginas web destinadas a este tema, cuya composición y origen son desconocidos. Un ejemplo podría ser la IGF1, de la que se dice en una en estas páginas que se presenta en ampollas para reconstituir con 50 cc de agua (no se especifica la dosis) y que "es químicamente igual a la insulina pero también algo diferente". Obviamente si algo es químicamente igual a la insulina "es" insulina, y ningún laboratorio farmacéutico fabrica ampollas de 50 cc de capacidad de este medicamento.

A pesar de todo. esta variedad de productos si que podemos agruparlos en ocho grandes grupos:

1. Estimulantes 
2. Opiáceos 
3. Betabloqueantes 
4. Diuréticos 
5. Insulina 
6. Anabolizantes esteroideros 
7. Hormona del crecimiento 
8. Eritropoyetina

Estimulantes 

Aquí podemos incluir numerosos productos de diversa naturaleza y mecanismos de acción. Desde la cafeína y productos relacionados (bases xánticas), pasando por componentes de algunos medicamentos como la efedrina, hasta sustancias cuyo consumo fuera de un estricto control médico es claramente ilegal como la cocaína o las anfetaminas.

Respecto a la cafeína, algunos autores la consideran como "la droga más consumida en el mundo". Es de sobra conocido su efecto estimulante sobre el sistema nervioso central (exalta las funciones sensoriales y disminuye la sensación de fatiga y abatimiento). Su efecto estimulante sobre el corazón es también muy conocido (aumenta la frecuencia cardiaca) pero este efecto estimulante va ligado a un aumento del consumo de oxigeno por parte del miocardio, y por tanto a un mayor esfuerzo y desgaste de este órgano. Por esta razón su consumo está prácticamente proscrito en cualquier enfermo cardiopata.

En cuanto a su utilidad como estimulante en el deporte varios estudios no han demostrado efecto alguno, salvo en los ejercicios intensos de entre 90 segundos (esfuerzos de menos duración se encuentran limitados por las reservas del propio músculo, principalmente en forma de glucógeno) y 5 minutos duración (donde el efecto estimulante de la cafeína puede verse contrarrestado por el sobreesfuerzo que induce). Por esta razón, y dada que su consumo es muy habitual, el Comité Olímpico Internacional permite ciertos niveles de cafeína en los deportistas (12 mcg/ml).

La efedrina es un producto natural (aislado inicialmente de las plantas del género Ephedra) utilizado por su efecto broncodilatador en medicamentos destinados al tratamiento de distintas enfermedades respiratorias. Su utilización ha ido decayendo con los años, entre otras cosas, por que tiene un efecto estimulante sobre el corazón y disminuye el diámetro de los vasos sanguíneos (vasoconstricción) lo que produce un aumento de la presión arterial. En ocasiones este aumento de la presión arterial puede ser suficiente como romper algunos vasos y causas peligrosas hemorragias cerebrales que pueden llevar al coma y a la muerte del individuo.

En España su uso sólo está autorizado a dosis bajas como broncodilatador. Pero en Estados Unidos se ha estado utilizando como aditivo en preparados nutricionales para deportistas. Actualmente, tras haberse registrado diversos efectos graves, las autoridades sanitarias americanas (la FDA) están considerando la limitación de la dosis de efedrina en estos productos. Por otro lado, en España hay constancia de la comercialización por vías alternativas de estos preparados nutricionales con efedrina.

Las anfetaminas y la cocaína merecerían más un monográfico sobre drogodependencias que un apartado sobre el dopaje. Sin embargo si que se han detectado su uso en jugadores de fútbol americano y otros deportes de potencia. Comentar simplemente que además de los problemas de dependencia que pueden causar, la utilización de estos estimulantes puede causar paradas cardiorespiratorias, infartos de miocardio, o accidentes cerebrovasculares. En ocasiones el consumo de anfetaminas aparece en el aficionado al deporte más como anorexígeno (supresor del apetito) que como estimulante para aumentar el rendimiento físico. Cuando un paciente llega a estas combinaciones es muy posible que nos estemos encontrado en una situación claramente patológica: la anorexia

Opiáceos 

Ya hemos comentado su utilización como analgésicos, lo que permite al deportista superar su umbral de fatiga, o la práctica del ejercicio a pesar de estar lesionado. Evidentemente, esta práctica puede inducir al agravamiento de las lesiones. Además estas sustancias tienen el riesgo de producir depresión respiratoria, justo cuando el deportista necesita más aporte de oxígeno.

© Mifarmacia.es. Departamento de contenidos 
Dr José Mª Alonso Herreros. Jefe Unidad de Farmacia Hospitalaria del Hospital General Universitario de Murcia. 

About Daniel Torres

Amante del deporte y del fisicoculturismo, entrenador y profesor de culturismo.
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