Las lesiones en las articulaciones son uno de los problemas mÔs comunes entre deportistas de todos los niveles. Cuando una articulación se ...
Las lesiones en las articulaciones son uno de los problemas mĆ”s comunes entre deportistas de todos los niveles. Cuando una articulación se ve afectada, no solo se experimenta dolor, inflamación y limitación del movimiento, sino que ademĆ”s el deportista se ve obligado a detener su actividad fĆsica para poder recuperarse correctamente. En muchos casos, estas lesiones podrĆan evitarse si se prestara mĆ”s atención a la forma en que se entrena y a ciertos factores de riesgo que afectan al sistema musculoesquelĆ©tico. Entre las causas mĆ”s frecuentes de este tipo de lesiones destacan el exceso de ejercicio, un entrenamiento inadecuado, un calentamiento insuficiente y el sobrepeso. Comprender cómo actĆŗa cada una de estas variables es clave para prevenir daƱos y mantener el cuerpo en las mejores condiciones para la prĆ”ctica deportiva.
La primera de las causas es el exceso de ejercicio, tambiĆ©n conocido como sobreentrenamiento. Aunque el deporte ofrece innumerables beneficios, cuando se practica sin respetar los tiempos de descanso y recuperación, el cuerpo comienza a acumular fatiga y micro-lesiones. Las articulaciones son estructuras especialmente sensibles al exceso de carga, ya que soportan el peso y los impactos repetitivos que se generan con cada movimiento. Cuando no se da tiempo suficiente a los tejidos para repararse, se pueden producir lesiones como tendinitis, bursitis, esguinces o desgaste del cartĆlago articular. AdemĆ”s, el cansancio muscular altera la tĆ©cnica de ejecución de los movimientos, lo que incrementa aĆŗn mĆ”s las probabilidades de lesionarse. Por ello, es fundamental escuchar al cuerpo, alternar dĆas de alta y baja intensidad, y permitir que las articulaciones descansen cuando se sientan sobrecargadas.
La segunda causa es un entrenamiento inadecuado, que abarca diversos errores: falta de tĆ©cnica correcta, mala planificación, uso excesivo de peso, realización incorrecta de ciertos ejercicios o seguir rutinas no adaptadas al nivel o condición fĆsica del deportista. Cuando la tĆ©cnica no es la adecuada, la carga se reparte de manera incorrecta y recae sobre articulaciones que no estĆ”n preparadas para ese esfuerzo. Por ejemplo, hacer sentadillas sin mantener la alineación de rodillas y cadera puede provocar tensiones indebidas en la articulación de la rodilla; correr con una pisada defectuosa puede generar problemas en tobillos o caderas; y levantar pesas sin control puede daƱar los hombros o los codos. Una buena planificación del entrenamiento, supervisión profesional y adaptación progresiva de la carga son esenciales para evitar este tipo de errores.
La tercera causa, y una de las mĆ”s comunes, es realizar un calentamiento insuficiente o inexistente antes del ejercicio. El calentamiento es una fase fundamental para preparar las articulaciones, los mĆŗsculos y el sistema cardiovascular. Durante el calentamiento se aumenta la temperatura corporal, se lubrica el cartĆlago articular con lĆquido sinovial y se incrementa la elasticidad de mĆŗsculos y tendones. Cuando se inicia una actividad fĆsica intensa sin esta preparación previa, las articulaciones se ven sometidas a un esfuerzo brusco para el que no estĆ”n listas, aumentando el riesgo de esguinces, distensiones y otros tipos de lesiones articulares. Dedicar al menos 10 a 15 minutos a ejercicios de movilidad articular, estiramientos dinĆ”micos y activación muscular puede marcar la diferencia entre un entrenamiento seguro y una lesión innecesaria.
Por Ćŗltimo, el sobrepeso es un factor determinante en el desgaste articular. Las articulaciones, especialmente las de carga como rodillas, caderas y tobillos, estĆ”n diseƱadas para soportar el peso del cuerpo y permitir el movimiento de forma eficiente. Sin embargo, cuando existe un exceso de peso, estas estructuras trabajan bajo una presión mayor de la que pueden tolerar. Con el tiempo, esto puede ocasionar desgaste del cartĆlago, inflamación, dolor y limitación funcional. En actividades de impacto como correr o saltar, los kilos adicionales multiplican la fuerza que reciben las articulaciones, lo que acelera su deterioro. Mantener un peso saludable mediante una combinación de actividad fĆsica regular y una alimentación equilibrada es una de las mejores estrategias para proteger las articulaciones a largo plazo.
En conclusión, las lesiones articulares no son inevitables. Con una buena planificación del entrenamiento, una técnica correcta, la inclusión de calentamientos adecuados, respeto por los tiempos de descanso y el mantenimiento de un peso saludable, es posible reducir significativamente el riesgo. Las articulaciones son estructuras fundamentales para el movimiento; cuidarlas es indispensable para disfrutar del deporte de manera segura y duradera.





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