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Se basa en la utilización de oxígeno puro administrado de forma intermitente y en un ambiente presurizado. Sin efectos secundarios, esta terapia ayuda a oxigenar completamente el organismo con los consiguientes efectos beneficiosos para la salud

El aire nuestro de cada día: todos sabemos que el organismo necesita oxígeno para vivir y que de ello depende el correcto funcionamiento de nuestros órganos vitales. Por eso se ha recomendado siempre a la gente que haga ejercicio, aprenda a respirar o visite lugares donde el aire no esté viciado, a fin de que su cuerpo lo asimile lo mejor posible. 

Claro que la cantidad de oxígeno que asimilamos depende en buena medida de la presión atmosférica, porque cuanto mayor es ésta más fácil resulta respirar. Eso explica que las personas que viven en regiones altas tengan más dificultad para respirar y sea más sencillo al nivel del mar, donde la presión es mayor.

El secreto de la oxigenoterapia es, precisamente, recrear el ambiente ideal para que el organismo pueda asimilar oxígeno. Así, dentro de las cámaras hiperbáricas se generan presiones que superan ampliamente las del nivel del mar.

Alta presión: La oxigenoterapia o medicina hiperbárica es una técnica de inhalación de oxígeno a altas dosis (con una saturación cercana al 100 por ciento) durante períodos cortos y que se efectúa en el interior de una cámara presurizada dentro de la cual el paciente está a una presión superior a 1,5 atmósferas. 

De lo que se trata es de respirar oxígeno puro al 100 por ciento a una determinada presión. Ese simple hecho permite, por ejemplo, limpiar la sangre haciendo que las impurezas desaparezcan y obteniendo, como consecuencia, una mejora del estado general del organismo.

Todo el cuerpo respira: Normalmente respiramos por la nariz, vía pulmones, saturando de oxígeno la hemoglobina y haciendo un intercambio en los alvéolos pulmonares. 

Pero, dentro de la cámara hiperbárica, esa manera de respirar queda en un segundo plano, ya que por cada centímetro cúbico de oxígeno que se respira por la nariz, la piel, por ósmosis, absorbe aproximadamente 50. Y ese oxígeno se deposita en los líquidos vitales saturando el organismo y produciendo lentamente múltiples efectos beneficiosos.

Para qué se utiliza: Con esta terapia, que se aplica con éxito desde hace unos años en muchos lugares del mundo, se ha tratado a centenares de personas con muy distintas patologías. 

Sin embargo, las afecciones que mejor responden a este tipo de terapia son las de tipo vascular y, en particular, las que afectan a pacientes diabéticos. En esos casos los resultados son espectaculares. Aunque también se han constatado efectos muy favorables en el tratamiento posterior de infartos, anginas de pecho o trombosis cerebral.

Este singular efecto se produce porque dentro de la cámara, la persona recibe una gran cantidad de oxígeno puro que penetra en todos los rincones del organismo sin que se escape ningún tejido debido a las fuertes presiones que se producen en su interior. Por ejemplo, para tratar una herida y lograr una rápida cicatrización es necesario alcanzar una presión de 2,4 ATA (es decir, 24,08 Kg/cm²), la equivalente a la que existe a 24 metros de profundidad en el mar. Luego, una vez alcanzada, se empieza a administrar oxígeno puro. 

Además, esta terapia resulta muy efectiva para tratar los problemas circulatorios y estimula los procesos de curación natural del cuerpo al conseguir un altísimo nivel de oxigenación en los tejidos.

Bastan normalmente tres sesiones de una hora, separadas entre sí por intervalos de seis horas dentro del mismo día, para que los resultados se hagan notar.

Los principales efectos de la oxigenoterapia son los siguientes:

1. Hiperoxigenación (saturación de oxígeno): las altas presiones con oxígeno saturan en un 2.000% más la sangre del paciente. Esta alta dosis de saturación ayuda a la regeneración de los tejidos dañados por quemaduras, por cortes o por enfermedades que puedan causar insuficiencia de oxigenación en determinados órganos del cuerpo. Con la hipoeroxigenación se subsanan en gran medida los problemas de falta de oxígeno causados por defectos en la circulación, edema o cualquier otra causa. Además, la hipoeroxigenación ayuda a eliminar otros gases y por ello es útil en el tratamiento de envenenamiento por gases tóxicos. Por otra parte, no se debe olvidar un punto muy importante en lo que respecta a las funciones del oxígeno en nuestro cuerpo y en nuestro metabolismo, y es que se trata de un elemento indispensable en todo proceso de cicatrización.

2. Neovascularización (creación de vasos sanguíneos y regeneración de los existentes): la hiperoxigenación incrementa el crecimiento de nuevos vasos capilares y la regeneración de los existentes. Estos vasos sanguíneos son los últimos en la cadena circulatoria del cuerpo humano y surten al organismo del oxígeno y los nutrientes que necesita.

3. Osteogenesis (regeneración de huesos): debido a la hiperoxigenación producida por esta terapia, las células obtienen todo el oxígeno que requieren para la remodelación de los huesos que se hallan afectados por fracturas, envejecimiento, descalcificación o infecciones causadas por agentes patógenos.

4. Antimicrobiano, bactericida, fungicida y viricida: la hiperoxigenación suministra a los glóbulos blancos el oxígeno que necesitan para defender al organismo de los microorganismos causantes de infecciones, y hace más efectivo el funcionamiento de algunos antibióticos que requieren de altos niveles de oxígeno en los tejidos. El oxígeno, en sí mismo, es capaz de destruir directamente algunas bacterias, fundamentalmente las anaerobias. Por tanto, el oxígeno actúa en sinergia con nuestro sistema inmune.

5. Además, se ha constatado que esta terapia reduce el trabajo cardíaco, la agregación plaquetaria y la acidez gástrica, y tiene un efecto diurético muy importante.

About Daniel Torres

Amante del deporte y del fisicoculturismo, entrenador y profesor de culturismo.
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